El Espejo

Por Otro Monitor
0 comentarios
0 favoritos
1210 visitas

-

0 valoraciones


Desarrollo

Érase una vez un hombre que, en uno de sus viajes, llegó a una aldea. Dejó su bolsa junto a un árbol y mientras se iba a bañar al río, algunas personas se acercaron a curiosear. Uno de ellos abrió la bolsa y sacó un espejo.                    

Nadie en aquel pueblo había visto un espejo. Así que, cuando el hombre lo sacó y se miró en él, se quedó atónito al ver la imagen de su querido padre que había muerto hacía unos pocos años. “¡Oh, Dios mío!”, exclamó, “este es mi padre, a quien rezo todos los días. ¡Le estoy viendo!”.
                 

Así pues, se llevó el espejo a su casa y lo colocó en su habitación. Con la puerta cerrada, se sentaba frente al espejo durante horas, diciéndole a su padre lo mucho que le quería y cómo le echaba de menos. Aquel hombre y su esposa se amaban y antes de que apareciera el espejo, pasaban mucho tiempo juntos. Pero ahora, él pasaba tod l tiempo en la habitación donde tenía el espejo. Su mujer empezó a sospechar y a preguntarse qué hacía su marido allí tanto tiempo y pensó que se había enamorado de alguna bella mujer.
                 

Un día, cuando él no estaba en casa, entró sigilosamente a la habitación, vió el espejo y se puso a llorar. Era la imagen de una mujer hermosa.
                 

Cogió el retrato y se lo levó al sacerdote. Al nseñarle el espejo, le dijo: “Tengo un problema. Mi marido solía pasar mucho tiempo conmigo, y ahora lo pasa con ella”. El sacerdote era un anciano de cabellos largos y blancos, rostro sereno y ojos brillantes. Al mirarse al espejo, exclamó: “Este es Dios, a quien he rezado y a quien toda mi vida he deseado ver!”.
                 

El sacerdote se levó el espejo y lo colocó en su templo. Cuando el hombre volvió a su casa, al entrar en su habitación, vió que había desaparecido el retrato de su padre y se sintió muy apenado. Poco después, llegó su esposa y le acusó de haberse enamorado de otra mujer.
                 

Finalmente apareció un sabio que reunió a todos los habitantes del pueblo y les dijo: “No tenéis por qué discutir, pues lo que veis en el espejo sois vosotros mismos”. Ala mujer le dijo: “No hay ninguna otra mujer, te ves a ti misma y eres muy bella”. Y al sacerdote le dijo: “Ese no es Dios. Dios está dentro de ti. Es a ti mismo a quien ves en el espejo”.

Se rumorea... se comenta...

No hay comentarios, ¿qué te parece si decimos algo?

Hay quien dice que también se puede hacer así...

No hay variantes, ¿nadie conoce más formas de hacerlo?